Un logro de toda la comunidad

Hoy Gabriel no está alerta, está contento. Es que llegó el día: 26 de septiembre de 2007. Consiguió la casa. Se juntó con el intendente. Logró convencerlo para que pague el alquiler. Se reunió con el comisario.  Le llevó números: robos, muertes, violaciones, intentos de abuso y exhibicionismo. Habló con los periodistas y narró una y otra vez los 38 asaltos que sufrió y los nueve balazos que tiene su camioneta. Fueron días y días de reuniones, de encuentros, de jornadas de debate intensas. Fueron mañanas y tardes en las que recorrió negocios, oficinas y casas juntando firmas. No se le hizo difícil convencer a los otros vecinos, claro. Ellos mismos lo vivían en carne propia. Así que ponían su firma en la lista. Arriba decía: “Queremos un destacamento”.

Este día, el día, tendría que haber llegado hace una semana. Pero todo se paró. Por un robo. ¿Cuándo no? Los malandras le habían robado herramientas a los albañiles que acondicionaban el lugar y no habían podido terminar los arreglos.  La bandera argentina ya estaba en alto, la virgen María en su lugar y la placa anunciaba Destacamento policial de Lomas del Mirador. Pero todavía no se podía inaugurar.

Hasta el 26 de septiembre de 2007, un mediodía de sol. “Una jornada de buenas nuevas: el destacamento llegará para poner coto a la ola delictiva que padecen los lugareños desde hace tiempo y ofrecerles un espacio para realizar las correspondientes denuncias” encabezará la crónica el diario local. El barrio es una fiesta, no sólo vino el intendente y la cúpula de la policía de Jefatura Departamental. Hay diputados, senadores, la directora de Derechos Humanos, la Presidenta del Consejo Escolar, la defensora del pueblo. Los medios locales. Están todos los que quieren que la cosa mejore. Gabriel, como presidente de Vecinos en Alerta y otras organizaciones de vecinos están felices. También está el capellán policial. En el nombre del padre, del hijo. Amén.  El cura bendice el lugar.  Gabriel corta la cinta. “Es un logro de toda la comunidad -dice el intendente- Es un día tan especial hoy, de festejo para todos los vecinos que tanto han hecho para conseguir este logro, para hacer realidad este sueño”.

Aplausos. Abrazos. Palmaditas en los hombros.  Gabriel no puede soñar más. Ya soñó con rejas, alarmas, puertas blindadas, vidrios polarizados, palos, armas. Todo lo que soñó se hizo realidad. Y ahora tiene este lugar. Para controlar a los malandras de las villas, mi viejo. Repasa qué sueño le queda por cumplir. Se acomoda los lentes y mira los uniformes de los azules.

A unas cuadras, sentado en una esquina, Luciano extraña a su noviecita de Flores. Tiene 14 años y hace poco se mudó cerca de lo de su abuela. No sabe que será el logro máximo de ese destacamento. Que será parte de los sueños de un vecino en alerta como Gabriel. Luciano no sabe que va a desaparecer por negarse a robar para la policía. Luciano no sabe que va a ser un logro de toda la comunidad.

Aylén Jara fue golpeada por agentes del Servicio Penitenciario [nota publicada en Cosecha Roja]

María Florencia Alcaraz. Cosecha Roja.-

ailen_jara-219x300—Vos te merecés estar acá, perra — le gritaba una empleada del Servicio Penitenciario mientras le pegaba a Aylén Jara. La chica, detenida en la Unidad Nº5 de Mercedes, había pedido productos de limpieza para higienizar la letrina del buzón en el que estaba. Una infección ginecológica y un estado de salud deteriorado por el encierro la obligaban a mantener la higiene en su lugar de encierro. Pero la agente del Servicio le negó los productos de limpieza. Después de la negativa, la agarró junto con dos hombres y la golpearon en la cabeza y el estómago. Su hermana Marina miraba la golpiza del otro lado de la reja, sin poder hacer nada.

Aylén y Marina Jara están presas hace un año y diez meses en el penal de Los Hornos, en La Plata. Quisieron defenderse de un vecino que intentó abusar de una de ellas la noche del 19 de febrero de 2011. Le clavaron un cuchillo en la espalda para evitar la violación. La Justicia las consideró homicidas y las dejó encerradas.

La semana pasada, el abogado de las hermanas, Isidro Encina, hizo una presentación ante el Tribunal Criminal n°2 de Mercedes. Pidió el cambio de carátula de “homicidio en grado de tentativa” a “lesiones graves”. Pero el Tribunal negó el pedido. Un día después de esa audiencia, el jueves 27 de diciembre, Aylén fue brutalmente golpeada.

“Cada vez que las chicas eran trasladadas a Mercedes por alguna audiencia o presentación recibían maltratos—dijo a Cosecha Roja, Anahí, integrante de la Comisión por la Libertad de Aylén y Marina—Antes de que la golpearan a Aylén, las había visitado personal del Ministerio de Justicia. Aylén había denunciado que las maltrataban y no les daban de comer. Nosotros creemos que la golpiza del jueves fue en represalia”.

La Comisión por la Libertad de Aylén y Marina denunció la paliza a la chica frente al Comité contra la tortura y a la Procuración. Además, del relato de la menor de las Jara, hay compañeras de encierro que fueron testigos de la golpiza. “Esa misma noche Ayén fue hospitalizada, le hicieron estudios y , por suerte, no tiene nada grave pero todavía tiene moretones en los brazos”, dijo Anahí.

Esta mañana familiares y amigos de las hermanas, junto con organizaciones sociales de derechos humanos, se movilizaron a los Tribunales de Mercedes pidiendo la libertad para las chicas. Realizaron un corte de calle frente a la fiscalía y una radio abierta en la plaza. La movilización acompañó una nueva presentación realizada por el abogado de las Jara. El pedido se origina a partir de un cambio de Tribunal en la causa.

“Ahora les corresponde el Tribunal Nº4 a cargo de Fabian Brahim. El abogado va a tener una reunión con el fiscal del juicio y va a pedir la morigeración de la pena para que le puedan dar la prisión domiciliaria”, dijo Anahí, integrante de la Comisión.

El juicio a las hermanas Jara está pactado para el 18 y 19 de marzo de 2013. La familia y las organizaciones sociales que apoyan el caso esperan que las chicas puedan llegar al juicio en libertad.

Nota original: http://cosecharoja.org/aylen-jara-fue-golpeada-por-agentes-del-servicio-penitenciario/

Niegan cambio de caratula a las chicas presas por defenderse de un abusador [nota publicada en Cosecha Roja]

Cosecha Roja.-

aylen-marina-300x300 Las hermanas Aylén y Marina Jara están presas hace un año y diez meses por defenderse de un violador en el partido de Moreno. Ayer organizaciones de derechos humanos y representantes de la Comisión por la Libertad de Aylén y Marina se movilizaron a los Tribunales de Mercedes para exigir la libertad de las hermanas. El abogado de las chicas, Isidro Encina, hizo una presentación pidiendo el cese de la prisión preventiva para las hermanas, pero el Tribunal Criminal n°2 le negó el pedido.

La noche del 19 de febrero de 2011 Aylén y Marina volvían del baile cuando un vecino, que las perseguía y hostigaba, amenazó a Aylén con un arma y la tiró al piso para abusar de ella. Marina sacó un cuchillo de la cartera y se lo clavó en la espalda. Desde ese día, las dos están detenidas en el penal de Los Hornos, en La Plata.

La causa fue caratulada como “homicidio en grado de tentativa”. Esta mañana, en la audiencia preliminar al juicio, el abogado solicitó al Tribunal el cambio de carátula a “lesiones graves”. Esta modificación en la causa las beneficiaría con un juicio abreviado o la posibilidad de la prisión domiciliaria. El Tribunal negó el pedido.

“Presentamos una prueba irrefutable para pedir el cambio de carátula o la libertad hasta que llegue el juicio. Al hombre que las acosó le encontraron pólvora en el pantalón. Eso demuestra que estaba armado y que él las atacó primero. Pero nos dicen que esta prueba la presentamos muy tarde. Nada les alcanza”, dijo a Cosecha Roja Elena Salinas, madre de las chicas.

“En la causa no aparece el tema de la violencia de género. No dice en ningún lado que el hombre las acosaba desde antes. El Tribunal no quiere cambiar la carátula porque no quiere admitir que se equivocaron”, aseguró Elena Salinas.

Aylén y Marina esperan el juicio en el penal de Los Hornos. Tienen fecha para el 18 y 19 de marzo de 2013. Hace poco Aylén debió ser trasladada a un Hospital por una infección generalizada en el útero. “Por la situación de Aylén pedimos la prisión domiciliaria. No puede estar más ahí”, dijo la madre.

El acosador, Juan Antonio Leguizamón Ávalos, quien figura en la causa como víctima no se presentó a ninguna de las dos audiencias preliminares. “En el barrio todos saben que está fugado por otra causa que lastimó a alguien con arma de fuego”, dijo Elena Salinas.

Previo al juicio solo resta la presentación de pericias psiquiátricas y clínicas de las hermanas Jara. Esta es la última carta que jugará el abogado de las chicas mañana viernes 28 cuando el Tribunal Criminal Nº 2 de Mercedes, integrado por Fernando Bustos Berrondo, Marco Barski y Graciela Larroque, decida si les otorga la prisión domiciliaria a Aylén y Marina. “No tenemos muchas esperanzas de que esto pase. El Tribunal ya negó el cambio de caratula así que va a ser dificil que nos de la domiciliaria para que pasen en casa estos dos meses antes del juicio”, aseguró Elena Salinas.

Nota original: http://cosecharoja.org/niegan-cambio-de-caratula-a-la-chicas-presas-por-defenderse-de-un-abusador/

El hombre de los trapos

el hombre de los trapos

(publicado en revista El Guardián)

Unos 100 hinchas de Brown de Puerto Madryn corean a ritmo acelerado. “¡Olé olé olé! ¡Pepe! ¡Pepe!”. Algunos acompañan con palmas.  Otros golpean las mesas. Cantan como si estuviesen en la tribuna del estadio, con redoblante en mano, alentando a sus colores. Pero es la noche

 del viernes 28 de septiembre y no están en la cancha.  Se encuentran en un salón de fiestas compartiendo una cena que esperaron mucho tiempo. No le cantan a un goleador del equipo, tampoco a un legendario del club. Los cantitos van dedicados a un hombre que los mira emocionado desde arriba del escenario.

Pepe siempre lleva en la cabeza una gorra con visera. Esta noche eligió dejar su pelada al descubierto. Tiene puesta la camiseta de Guillermo Brown de Puerto Madryn, como un hincha más. La casaca del club, que juega en el Argentino A, deja asomar los tatuajes que Pepe tiene en sus dos brazos.  Se parece a esos tatuadores con cara de rudos que trabajan en las galerías comerciales.  Una barba candado encierra la boca de Pepe. Se muerde los labios. Hace fuerza para no quebrarse. Intenta contener la emoción que se le escapa por todos lados. Al tercer “Ole ole ole” se afloja y tiene que secar una lágrima. La mano izquierda de Pepe refriega los ojos. Después la levanta con disimulo y saluda en señal de agradecimiento. Con la otra mano sostiene un micrófono. Cuando el cantito se apaga y el silencio encuentra un hueco, Pepe alza el micrófono.

— La pasión del hincha no se mide ni por cantidad de hinchas ni por metros de tela ni por un telón. La pasión se siente. Es una locura que se lleva al cajón.

El público estalla en aplausos. “¡Grande Pepe!”, grita un hincha desde el fondo.

Pepe no es un jugador, no es un técnico, ni forma parte de la dirigencia. Pepe es José Perretta, el aerógrafo que se vino desde su Villa Celina natal hasta Chubut para pintar un telón gigante de 80 metros de largo por 9 de ancho para la hinchada de Guillermo Brown de Puerto Madryn.  Pepe es el hombre detrás del telón.

Generalmente se entiende por telón a la cortina que separa el escenario de un teatro de la sala y los espectadores. En el fútbol se llama así a la bandera enorme que despliega la hinchada sobre sus cabezas cuando empieza el partido. Campo de juego e hinchas están separados durante unos instantes por cientos de metros de tela pintada con los escudos del club, frases, dibujos o el nombre de la barrabrava que manda. Al rato se enrolla como un telón que se levanta y se guarda para poder ver el partido. Algunos llegan a pesar hasta 1000 kilos, como el de River que además del escudo tiene pintadas a las Islas Malvinas.

Antes estas banderas se pintaban a pincel. Las letras se dibujaban en una tela, se recortaban y se cosían sobre el telón. Ahora ese trabajo se simplificó, pero se volvió más artístico. Se hace a través de la aerografía, una técnica similar al graffitti en la que se aplica pintura sobre una superficie por difuminación aérea a través de un aerógrafo. Este aparato es una especie de pistola que dispara un fino rocío de pintura. En un telón como el de Racing que tiene 25 metros por 300, el más grande que pintó Pepe, pueden llegar a usarse 400 litros de pintura.

Hace siete años que Pepe se dedica a colorear las banderas gigantes que se despliegan en  tribunas y alambrados. Es el responsable de los dibujos y las letras pintadas que se ven todos los fines de semana en las canchas de fútbol.

Esta noche es la presentación del telón de Guillermo Brown de Puerto Madryn y la Agrupación del Hincha del club organizó una cena para recaudar fondos. Es para poder pagar el “manto sagrado”. Detrás de Pepe y el escenario, en una pantalla gigante un vídeo muestra el proceso que implicó hacer la bandera. Parte del trapo está colgado en la pared.

Fue una semana de jornadas de doce horas de trabajo. Pepe agachado con el aerógrafo en la mano pintando el dibujo que eligió la hinchada. Siempre lo hace por partes porque el lugar donde pinta nunca es lo suficientemente grande. Pepe no estuvo solo. Lo acompañó Gonzalo Mendoza, un joven aprendiz de aerógrafo que viajó con él.

En el producto final una caricatura enorme del Almirante Guillermo Brown mira con ojos iracundos desde el centro de la tela. El Padre de la Armada Argentina muestra todos los dientes con rabia. Los escudos del club están pintados en los extremos. “El capo del Sur” es la frase que atraviesa todo el telón con letras enormes. Dicen que es la bandera más grande de la Patagonia.

La tarde del 7 de octubre Brown de Puerto Madryn recibirá a Alvarado de Mar Del Plata. La hinchada desplegará el telón en la tribuna lateral del estadio Raúl Conti. Ahí Pepe verá por primera vez su trabajo terminado. El debut traerá suerte y el equipo local ganará 1 a 0. Esa misma tarde Pepe pensará para sus adentros que él también dejó todo en la cancha.

— El día del estreno es la parte más emotiva —dirá Pepe semanas después— Vos estás en una tribuna en el anonimato. Ves toda la fiesta que empieza, van acomodando el telón en la tribuna y tu corazón no aguanta más. Ves alrededor tuyo la gente que se emociona por algo que vos haces. Padres con los hijos llorando.  Es algo muy loco ver que algo tuyo genere tanto sentimiento. Un telón es un hijo. Cuando pasan imágenes de los partidos en la tele te llena el alma ver que eso lo hiciste vos.

*

El telón de Guillermo Brown de Puerto Madryn es el último “hijo” de José Perretta. Es el número 33.  Desde que abrió su taller en el 2005 Pepe hizo banderas para casi todos los clubes del fútbol argentino. River, Boca, San Lorenzo, Racing, Independiente, Huracán, Chacarita, Lanús, Yupanqui, Belgrano de Córdoba son algunas de las hinchadas que tienen su telón firmado por Perretta. Trabajó con clubes grandes y chicos, pero como dice él mismo: “el sentimiento no entiende de categorías”.

Hoy su trabajo se concentra en el interior del país y en clubes de afuera. Hace poco viajó a Chile a pintar el telón de Santiago Wanderers de Valparaíso.

Pepe viaja, pinta durante una semana y se va. De a poco se transformó en el embajador del arte futbolero. Él mismo se ocupa de todo el proceso. Encarga la tela, la manda a coser y después va a la ciudad del club a pintar.

—Cuando me piden del interior siempre viajo—dice Pepe una tarde en su taller de Villa Celina— Para mí sería mucho más fácil hacerlo acá pero sabemos lo que significa un telón para los hinchas. Para ellos es un sacrificio enorme juntar la plata para poder llegar a tenerlo. Hacen rifas, ferias, de todo para llegar con la plata. Sería egoísta de mi parte no hacerle vivir el nacimiento del telón. Es imperdible eso. Ver desde el dibujo en el papel, después dibujarlo en la tela, empezar a tirar la pintura.

Este año Pepe viajó a otras provincias con más frecuencia. En Ciudad de Buenos Aires el mercado se achicó desde que en julio el Ministerio de Seguridad de la nación prohibió el ingreso de telones y banderas a los estadios de la Capital Federal.  Esta medida se enmarca dentro del “Protocolo de actuación policial en espectáculos futbolísticos”. Apunta a la lucha contra los barrabravas y la violencia en el fútbol. Prohibir el uso de las banderas y telones es quitarles poder simbólico. También es un mecanismo para controlar qué se ingresa al estadio. Junto con las banderas y telones muchas veces se esconden bengalas, drogas y hasta armas.

Los clientes de Pepe, muchas veces, son los mismos barrabravas.  Él dice que nunca tuvo un problema con ellos.

— La convivencia que tenemos con los hinchas hace que formes una amistad y te vas contagiando de la pasión y el sentimiento hacia sus colores. Nunca tuve un inconveniente con nadie ni por la plata ni por haberle pintado a tal o cual hinchada. Nos olvidamos de los colores que cada uno tiene—dice Pepe tocándose el escudo verde y negro que lleva en su remera cerca del pecho—Yo soy de Chicago. Todas las hinchadas lo saben y respetan mis colores. Cada vez que pisamos un telón tiene que ser el mejor. Nos olvidamos de qué club somos hinchas.

Sin embargo, pintar un telón implica ciertas medidas de seguridad. Alrededor del trabajo de Pepe se monta todo un operativo. Especialmente cuando tiene que pintar en Buenos Aires.

—El telón es como un trofeo para las hinchadas. Yo nunca voy a decir para quien estoy pintando. La hinchada se encarga de conseguir un lugar para que lo hagamos. Generalmente un galpón que puede ser en el club o no. Durante el día pintamos y a la noche siempre hay gente que se queda a cuidar el telón. Duermen abrazados a la tela casi—relata Pepe.

En el interior, la llegada del aerógrafo revoluciona los pueblos y se organizan visitas al galpón donde trabaja Pepe, cenas el día del estreno y todo tipo de eventos alrededor de la bandera.

—El de Sportivo Belgrano lo pintamos en San Francisco Córdoba en la plaza de la ciudad. La gente iba con la familia a tomar mate mientras pintábamos. Se generó un clima muy cálido—recuerda Perretta.

Durante el Torneo Clausura del 2002 se dio un hecho épico. En el clásico de Parque Patricios, San Lorenzo y Huracán estrenaron telones pintados por Pepe en simultáneo.

—Unas semanas antes del partido nos llamó la gente del Globo y a la otra semana nos llamó San Lorenzo. Nos pusimos a trabajar a full para que lleguen los dos al partido y llegaron. No hubo rencores ni celos. Las hinchadas entienden nuestro trabajo—dice Pepe, que como buen comerciante, siempre le dará la razón al cliente.

*

El taller de Pepe está en el centro de Villa Celina en el partido de La Matanza. La Autopista Richieri, la Avenida General Paz, el Riachuelo y el Mercado Central encierran al barrio en un rectángulo de casas bajas y salarios aún más bajos. Entre esos límites se crió Pepe, que hoy tiene 35 años y formó su propia familia. El hombre detrás de los telones siempre vivió ahí.

Antes de abrir el taller, como tantos otros vecinos de Celina trabajó en el Mercado Central en la parte de las verdulerías. Hace siete años dejó todo para dedicarse a pintar con la técnica de la aerografía. Encontró en el fútbol una manera de vivir de su arte.

Su lugar de trabajo habla por él. La aerografía, el fútbol,  los tatuajes y las motos ocupan los espacios de la vida de Pepe, también de su taller. En las paredes hay fotos de los 33 telones que pintó. También están colgadas, enmarcadas en cuadros, las camisetas de casi todos los clubes del fútbol nacional. Como agradecimiento las hinchadas le devuelven remeras firmadas por los jugadores. En el taller, además, hay fotos de otros trabajos que realiza Pepe junto a su ejército de jóvenes aerógrafos. Hoy en día lo acompañan tres jóvenes trabajando en el taller, dos chicos y una chica. Pintan cuadros, tablas de surf, trajes de murgas, banderas y muchas motos. Precisamente en las motos está el comienzo de la historia de Pepe.

— En 1994 yo tenía 16 años y quería pintar mi moto. Hice un curso de aerografía y la pinté. Después empecé a pintar remeras y motos para amigos y familiares—dice mientras toma un sorbo de mate lento y profundo.

Once años después de ese curso de aerografía llegaría el primer telón. El encargo vino nada menos que de la mano de “La 12”, la barrabrava de Boca.

—En el 2005 pinté un cuadro para una chica de Boca que cumplía 15 años. El día de la fiesta, en el carnaval carioca, se apareció “La 12” a tocar los bombos. La chica estaba de azul y amarillo. La barra vió las banderitas y el retrato que yo le había pintado. Les gustó y me preguntaron si me animaba a hacer un telón. Yo les dije ¡Obvio! —dice Pepe y festeja con una carcajada el atrevimiento —No había hecho ninguno. El primer telón y para “La 12”. ¡Imagínate la presión!

A partir de ahí los clientes se multiplicaron. Las otras hinchadas veían en las tribunas esas telas enormes con dibujos pintados que se desplegaban cuando entraban los jugadores a la cancha. ¿Quién pintó la bandera?, preguntaban. Enseguida el teléfono de Pepe sonaba con un nuevo pedido.

—Nosotros dejamos todo ahí. No tenemos sala de arte para exponer. Nuestra única sala de arte son las tribunas y los alambrados—reflexiona Pepe.

Hubo un telón que esperó más que el resto. Un llamado que se hizo desear en el taller de Villa Celina. El telón del club de sus amores: Chicago.

—Pintar el telón de mis colores fue algo único—confiesa Pepe con lágrimas que amenazan con salir de los ojos—Le había pintado a All Boys, a Tigre, a todos.  Y el telón de Chicago no llegaba. Hasta que un día, a fines de 2010 me llamaron y fue distinto a todo. Hasta tuve el placer de que mi hija pinte una parte conmigo. Después de eso no le puedo pedir más nada a este trabajo, a esta vida, a nada.

El telón de Chicago no se desplegó por primera vez en una cancha. El estreno fue el 1 de julio de 2011, fecha en la que el club de Mataderos cumplió 100 años. Una caravana de 10.000 hinchas hizo flamear la bandera verde y negra por las calles camino al Obelisco.

—Ya pintaste para los más grandes del fútbol argentino y hasta le hiciste el telón al club que sos hincha ¿Qué te queda por pintar Pepe?

—El sueño es hacerle el telón a la selección argentina. No hay ninguno todavía. Y esta selección pinta lindo para hacerlo-dice Perreta y hace una pausa, pensativo.

Pepe se rasca la barbilla y mira las fotos de todos los telones que pintó. Revisa con la mirada que estén todos sus hijos. Y sí, falta uno celeste y blanco.

Alitas de mosca

Ezequiel  está recostado en una camilla. Él no sabe donde está. Tampoco se acuerda que pasó. Está conectado a un respirador. Tiene la remera negra rota en el pecho. Hubo que reanimarlo con electroshock.
Llegó a la madrugada. Hace medio día que está internado.  Cuando se despierte se enojará porque le rompieron la remera. Casi te morís pelotudo, le dirán los que lo quieren. La concha de tu madre, Chevy.
A Ezequiel le dicen Chevy. Tiene 17 años. También tiene una causa en un juzgado de acá y otra en un juzgado de allá. Está hasta las manos. Pero esta vez corte que se zarpó el guacho.
Esa noche de sábado quisieron entrar a bailar a Cubano, en Lafe. Los patovas no los dejaron y pintó ir a Puerta. Nadie va a la madrugada de paseo al shopping de la droga de La Matanza.
El Chevy  estaba acostumbrado a fumarse un porrito barato. Le había dado un pipazo a eso que le dicen paco pero que acá se llama como se llama: base. Le había choreado pastas a alguna vieja. Pero el guacho nunca había tomado cocaína.
Cuando llegaron a Puerta con  el 180 fueron directo a lo de la transa. Su hermano estaba manija y quería darse un pase. Corte de algo piola. Tenían 300 pesos. Le alcanzaban para una dosis cada uno. Nada más.
— Probá boludo. Te va a encantar —le dijo el Lelo.
Era alitas de mosca,  la cocaína más cara. La más pura. No se ve como el clásico polvito. Es escamosa porque tiene menos cortes. Las alitas de mosca brillan, encandilan y como toda sustancia pura, pega más.
Primero probó el Lelo. Después, sin pensarlo, el Chevy le dio duro. Los ojos para atrás. El cuerpo contorsionaba. Convulsiones inmediatas.
Su hermano lo agarró. Lo sacudió. La transa los miraba. Tardó 5 minutos en echarlos del lugar.
— Rajen de acá pendejos.
Como pudo, el Lelo lo subió en un remis. Fueron hasta su barrio sin nombre, en Catán. Estaban en la vereda.  Corte que el Lelo no se animaba a entrar a lo de su vieja con su hermano así. El guacho no respondía. El Lelo no sabía que hacer.
—Dale, guachín. Boludo. No jodas.
Agarró el celular que el Chevy  tenía en el bolsillo. Llamó a su casa y se fue con el teléfono. Tal vez podía venderlo en la estación y volver a Puerta a comprar más.
La madre del Chevy no estaba esa madrugada. Pasó un vecino, el Paragua, y lo vio al pibe tirado. Lo subió al auto y lo llevo al Paroissien. Ahí lo salvaron al Chevy. Lo rescataron porque no era un pibe chorro, sino lo dejaban re tirado, fija.  Esta vez las alitas de mosca no lo hicieron volar tan alto.

Está presa hace un año y medio porque su hija murió desnutrida (Nota publicada en Cosecha Roja)

María Florencia Alcaráz – Cosecha Roja.-

El 23 de marzo de 2011 la policía de Colonia Mado, en Misiones, encontró el cuerpo de una nena de tres años enterrado a la vera del arroyo Aguaraí Guazú. Su nombre era Carolina Ayala y había muerto unos días antes por desnutrición. La madre, María Ramona Ovando, la envolvió en una sabana y la enterró cerca del rancho en el que vivían. La policía encontró el cuerpo unos días tarde. Desde entonces, María está presa. Lleva un año y medio encerrada, esperando que la juzguez por abandono de personas. Sus otros once hijos están lejos de ella. Las organizaciones sociales piden su excarcelación.
A los 14 años María Ovando parió a su primer hijo. Con el paso de los años vendrían once chicos más. María no sabe leer y nunca tuvo un trabajo formal. Cuando cumplió 36 años tenía, además de 12 hijos, dos nietos a su cargo y un marido violento. La mayoría de sus hijos no tienen documentos. No cobranla Asignación Universalpor hijo. Tampoco saben cuando cumplen años.
María siempre trabajó. Desde chica fue empleada doméstica. También se desempeñó, igual que otros misioneros, como tarefera, cosechando la hoja de yerba mate. Pero la plata no alcanzaba para garantizar la comida para todos y tuvo que salir a picar piedras en una cantera. Hacía este trabajo aún embarazada de su última hija, que nació tres meses antes de que la detuvieran.
La tarde de marzo de 2011 en la que se descompuso la pequeña Carolina, María estaba sola con sus hijos más chicos. La nena de tres años empezó a quejarse del dolor de panza. Hacía días que en la familia no había comidas completas. María no tenia plata para llevarla al médico y tampoco sabía con quien dejar a su beba más chica. Horas después pasó por el rancho su cuñado. El hombre le ofreció quedarse con la beba y le prestó 10 pesos para que fuera hasta la ruta. La mujer salió con Carolina en brazos para llevarla al Hospital de Puerto Esperanza. Caminó hasta la ruta y esperó que alguien las llevara. Pero nadie paró. La nena dejó de quejarse. “Su cuerpito estaba frío y duro” dirá María tiempo después desde la cárcel.
La mujer volvió a su rancho con su hija muerta en brazos. La envolvió en una sábana y la llevó cerca del río. Al pie de un árbol hizo un pozo con sus propias manos y la enterró.
Los vecinos hicieron la denuncia en la comisaría del pueblo. El 23 de marzo los agentes de Colonia Mado encontraron el cuerpo. En la autopsia se comprobó que no hubo fracturas óseas. Solo se especificó que la muerte fue por una paro cardiorrespiratorio. La nena murió de hambre.
Desde el día que encontraron el cuerpo de su hija, María Ovando está detenida a200 kmde su casa en el penal de Villa Lanús. Hoy tiene 37 años. En un año y seis meses tuvo un solo contacto con su familia. Los hijos están repartidos en casas de abuelos y otros familiares. Cuando la detuvieron, en abril del año pasado, María estaba amamantando a su última hija, una bebé de dos meses.
“El Estado aparece en la vida de María cuando muere su hija. Recién ahí ella entra en la categoría de ciudadana y es para meterla presa. Ella es una excluida y la decisión del Tribunal no hace más que profundizar su exclusión”, dijo a Cosecha Roja Eduardo Paredes, un abogado de Misiones que acompaña a distintas organizaciones de derechos humanos.
El juez Roberto Saldaña, a cargo del Juzgado de Instrucción Uno de Eldorado, decidió procesar a María Ovando con prisión preventiva por el delito de abandono de persona calificada por la muerte resultante y por el vínculo. Para el magistrado, la mujer es la única responsable de la muerte de la nena.
“La criminalización hacia María existe, en principio, por ser pobre. Y en segundo lugar por ser mujer. Porque el padre de la nena nunca fue detenido”, explicó el abogado Paredes.
La pareja de María, Demetrio Ayala, padre de varios de los chicos, no fue procesado porque el juez consideró que al momento de la muerte de la chica él no estaba en la casa. Los vecinos y familiares de la mujer presa aseguran que Ayala era un hombre violento con ella y sus hijos.
Con María en la cárcel, el hombre vendió las pocas pertenencias que tenía la familia y desapareció sin hacerse cargo de sus hijos. En Misiones dicen que falleció hace poco.
“María no puede estar presa. Este jueves vamos a presentar ante el tribunal un pedido de excarcelación que planteó la defensora oficial, Ana María Mayerhofer y otros compañeros que se están solidarizando”, dijo Paredes.
Alicia Rivas Zelaya es periodista de FM UNIVERSIDAD de Misiones y visitó en varias oportunidades a María en el penal. “Si uno ve el expediente es una irregularidad tras otra-dijo Zelaya a Cosecha Roja- Los testimonios que recogieron califican la conducta de María desde una cuestión subjetiva. Se cuestiona si es buena o mala madre. Hay una preconcepción del juez que fue una mala madre y debe ser castigada.”
Un precedente
En el 2002 el juez de Eldorado Roberto Saldaña, el mismo que mantiene presa a María, dictó la prisión preventiva para Librada Figueredo después de que murieran por desnutrición dos de sus hijos de uno y dos años.
Figueredo estuvo presa dos años, hasta que en 2004 la fiscal Claudia Katok entendió que no tenía responsabilidad por la muerte de los chicos y desistió de acusarla. Para el tribunal la muerte se produjo por falencias del Estado.
“En el caso de María queremos que haya una reparación. Librada Figueredo salió después de estar presa y volvió a su misma situación”, dice  Rivas Zelaya.
Las organizaciones de derechos humanos de Misiones esperan que María Ovando salga en libertad antes de que se cumplan dos años de su detención. En el último Encuentro Nacional de Mujeres, que se llevó a cabo en la ciudad de Posadas, el caso de María se nacionalizó. Una de las consignas que se escucharon el 8,9 y 10 de octubre en el Encuentro y que las mujeres gritaron a viva voz fue “Libertad a María Ovando”.

Entrevista a Eduardo Paredes en FM Fribuay: http://freewayrock.com.ar/fwr/index.php/derechos-humanos/846-libertad-para-maria-ovando.html

Link a la nota: http://cosecharoja.org/misiones-esta-presa-hace-un-ano-y-medio-porque-su-hija-murio-desnutrida/

Dos mujeres presas por defenderse de un violador [Nota publicada en Cosecha Roja]

Cosecha Roja.- libertad para marina y aylen

Cuando los policías de la Comisaría 5ta de Paso del Rey llegaron a su casa Marina sabía por qué la buscaban. Aceptó con tranquilidad que la llevaran a la dependencia y ahí les entregó el arma: un chuchillo para untar manteca. Con él había apuñalado a un vecino que intentó violar a su hermana Aylén, de 19 años. Marina había cumplido los 18 hacía un mes. Desde ese día, ambas están presas. Llevan un año y ocho meses de encierro en la Unidad Nº 8 de Los Hornos, en La Plata. Se las acusa de tentativa de homicidio. El hombre que intentó violar a una de ellas está libre.

Hasta el verano del año pasado, en Moreno, los jóvenes tenían dos opciones los fines de semana: CCP o el Monumental, los boliches bailables más grandes de esa zona del conurbano bonaerense. La noche del 19 de febrero de 2011, las hermanas Marina y Aylén fueron al Monumental. Salieron al amanecer, así que decidieron ir caminando hasta su casa en el barrio Sanguinetti, a quince cuadras de allí. Antes de llegar se cruzaron con Juan Antonio, hermano de una de sus mejores amigas. Lo conocían desde chicas. Vivían a dos cuadras de su casa. Juan Antonio hacía poco había salido el libertad, luego de estar preso por una causa por robo.

“Hacía un tiempo que las venía persiguiendo a mis hijas-dice Elena Salinas, madre de las hermanas detenidas-Es un hombre que tiene 35 años pero estaba pendiente de ellas. Los fines de semana se sentaba enfrente de mi casa, las vigilaba y esperaba que salieran. Una vez las quiso subir a un auto a la fuerza. Ellas eran amigas de una hermana más chica del hombre y cuando iban a la casa no las dejaba irse.”
Esa madrugada de verano acosó a Aylén. Como ella se negó, sacó un arma y disparó dos veces al aire para asustarla. Después la tiró al piso y, ante la mirada de su hermana, intentó arrancarle la ropa.

Marina sacó el cuchillo que tenía la cartera. Lo llevaba porque habían querido robarle las zapatillas de resorte semanas atrás en el “Monu”.

Mientas el hombre estaba de espaldas a ella intentando desnudar a su hermana, Marina le clavó el cuchillo en la espalda. Después, ayudó a su hermana a levantarse y salieron corriendo. El agresor quedó en el piso.

Las hermanas llegaron a su casa y contaron todo a su madre. Pasaron algunas horas y los agentes de la Comisaría 5ta de Paso del Rey se acercaron hasta la casa y las llevaron a la dependencia policial para prestar declaración.

-¿Pongo lesiones graves? – preguntó la Oficial escribiente de la Comisaría 5ta.
– ¿Qué lesiones graves? A estas métele tentativa de homicidio.-contestó otro agente.

En la Comisaría, Aylén y Marina escuchaban a los policías sin entender mucho. Creían que les tomarían declaración, que los policías irían a buscar al vecino abusador, ellas lo reconocerían y volverían a sus casas. Pero nada de eso pasó.

A partir de ese domingo de febrero las hermanas pasaron de ser víctimas a victimarias. “Nosotros no negamos lo que pasó. Los hechos fueron violentos pero se generaron por la violencia de esta persona”, dice a Cosecha Roja la madre de las chicas.

“Los procedimientos no se hicieron como indica al protocolo. A mis hijas no las llevaron inmediatamente a ningún Hospital Público para que se las revisara y se diera cuenta de que habían sido golpeadas -explica Elena-Después las dejaron presas porque, según ellos, no se pudo comprobar el intento de abuso. Cuando las revisaron no tenía marcas, salvo Aylén un rasguño en la cara”.

En febrero de 2011 el Juez Tomas Barski del Juzgado en lo criminal Nro. 2 de Mercedes, dictó la prisión preventiva para las hermanas Aylén y Marina . Ambas fueron trasladadas a la Unidad 51 de Magdalena. “Ahí la pasaron pésimo porque es una cárcel de máxima seguridad. No podían dormir. Aylén me llamaba y me decía que se tapaba con una frazada y se quedaba despierta toda la noche”, dice Elena.

Meses más tarde, a través de un pedido de la Procuración General, fueron trasladadas a la cárcel Unidad Nº 8 de los Hornos, en La Plata. Allí esperan el día del juicio que está fijado para el 18 y 19 de marzo de 2013.

Antes de estar detenidas Marina y Aylén iban a la escuela secundaria y trabajaban para ayudar a su mamá. Aylén era manicura y tenía una clientela fija que iba a su casa a pintarse las uñas y arreglarse las manos. Marina limpiaba la casa de una familia y estudiaba peluquería.

Hoy Marina tiene 19 años y Aylén 21. Sus últimos cumpleaños los pasaron encerradas. Desde Los Hornos, hace poco Aylén escribió una carta para su madre: “Hace ya un año y siete meses que estoy acá y no sé hasta cuando estaré. Lo que no comprendo es a esta justicia que defiende lo indefendible y por eso gente como nosotras, de pocos recursos económicos terminan pagando con la libertad, mientras otros solo la pagan con billetes”.

Elena, la mamá de las chicas, cada domingo atraviesa la provincia de Buenos Aires para visitarlas en La Plata. “En la cárcel están terminando el secundario. Aylén ocupa el tiempo estudiando. Hizo un curso de pastas y otro de manicura. Trabaja en la panadería. Va a clases de teatro y de coro. Ella cuando salga quiere estudiar medicina”, cuenta Elena.

Gabriela López es trabajadora social y forma parte de la “Comisión por la Libertad de Aylén y Marina”, una organización que nuclea militantes sociales de distintas agrupaciones. Desde este espacio se emprendió una campaña para hacer visible el caso de las hermanas. “Hay una cuestión de género en el caso de las chicas. La justicia, que es claramente machista, no toma como válida la legítima defensa. En estos casos se vuelve en contra de la víctima. Por eso las mujeres tienen miedo de defenderse. Pasan estas cosas”, dice López.
Los familiares y amigos quieren que las chicas recuperen la libertad antes del juicio. “Las chicas no tenían causas previas. Estamos intentando conseguirles un abogado porque la defensora oficial no las ha defendido. Pero no le echamos la culpa porque tiene un montón de casos. El sistema funciona así”, explica Gabriela López.

Mientras tanto, la familia de las hermanas Jara se siente amenazada por el abusador, que sigue viviendo en el barrio. “Estamos con miedo-dice Elena- El otro día éramos cuatro mujeres con un bebito. Estábamos llegando a mi casa y estaba él con unos amigos enfrente. Uno de ellos llegó con un auto y nos lo tiró encima. Yo me voy a trabajar y dejo solos a mis otros hijos. Tengo miedo de que les pase algo”.

Nota original: http://cosecharoja.org/argentina-dos-mujeres-presas-por-defenderse-de-un-violador/

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